22/05/2026
Desde febrero, los 78 estudiantes del Centro Escolar Las Llaves, del distrito de Nueva Granada, Usulután, dejaron las aulas y comenzaron a recibir clases en la casa comunal de la comunidad. El traslado ocurrió luego de que el Gobierno ordenara desalojar el centro educativo para ejecutar una supuesta intervención dentro del programa de reparación de escuelas públicas. Sin embargo, cuatro meses después, en el terreno no hay trabajadores, maquinaria ni señales de construcción.
Mientras esperan el inicio de las obras, niños y niñas reciben clases en condiciones precarias: hacinamiento, calor intenso, poca ventilación y jornadas reducidas.
La situación ha comenzado a preocupar a padres de familia y docentes, quienes aseguran que el aprendizaje se está deteriorando y que algunas familias ya optaron por trasladar a sus hijos a otros centros escolares.
Clases reducidas y grados combinados
La escuela cuenta únicamente con cuatro maestros, uno de ellos encargado de parvularia. Debido al espacio limitado y a las condiciones de la casa comunal, los docentes han tenido que reorganizar las jornadas.
Una maestra atiende a estudiantes de 4º, 5º y 6º grado. Para poder cubrir los contenidos, imparte clases a dos grados por día. Esto provoca que algunos estudiantes reciban clases apenas dos veces por semana.
Hay semanas en las que cuarto grado solo asiste martes y jueves, en horario de 7 de la mañana a 11 del mediodía.
“Mi mamá quería que me fuera a estudiar a la Jackeline Kennedy, pero aquí están mis amiguitas, mis compañeros, yo empecé desde parvularia. Ahora no he ido a clases porque esta semana voy martes y jueves nada más y estoy iyendo de 7 a 11”, comentó una estudiante.
El calor, la falta de agua y la incertidumbre
La casa comunal donde funcionan temporalmente las clases no reúne las condiciones adecuadas para atender a decenas de estudiantes.
El lugar tiene poca ventilación y una de las puertas principales, ubicada al oriente, permanece cerrada porque el sol entra directamente y aumenta aún más la temperatura. Además, recientemente se dañó la bomba de agua.
Padres y madres de familia aseguran que las condiciones son insoportables para los niños.
“Nosotros no sabemos nada de cuándo van a empezar a construir. Viera la calor que aguantan allí los niños y las pocas clases que están recibiendo. Vinieron a decirnos que debíamos desalojar la escuela. Nosotros fuimos a ayudar porque aquello era para ya, pero ese ya nunca llega”, comento indignada una madre de familia.
La incertidumbre también crece porque ni la comunidad educativa ni los docentes han recibido información oficial sobre las fechas de inicio o finalización de las obras.
Temor a perder estudiantes
La prolongación del proyecto comienza a tener consecuencias en la matrícula escolar. Algunas familias ya cambiaron a sus hijos de escuela ante el temor de que pierdan el año lectivo.
Otras madres aseguran que están considerando hacer lo mismo.
«Yo quiero cambiar a estos niños de escuela, porque nada están aprendiendo y están sufriendo en ese lugar, pero ellos no quieren. Pero hay mamás que ya cambiaron los niños, yo creo que esa escuela se va a quedar sin alumnos”, comentó una madre de familia.
Una escuela intervenida… sin obras visibles
En el portal oficial del Gobierno, el Centro Escolar Las Llaves aparece como una de las escuelas intervenidas dentro del programa nacional de infraestructura educativa. Según los datos publicados, es la escuela número 500 del plan gubernamental.
La obra tendría un costo de 515 mil dólares para beneficiar a 78 estudiantes.
El Gobierno asegura haber intervenido 730 escuelas en todo el país. Sin embargo, en Las Llaves, cuatro meses después del desalojo, la comunidad educativa sigue esperando el inicio de los trabajos, mientras los estudiantes reciben clases improvisadas en una casa comunal marcada por el calor, la falta de agua y la incertidumbre.
Por Prensa Izcanal.