Del frijol rojo al frijol pinto: escuelas reciben nueva variedad mientras crecen las dudas sobre las compras del PASE

28/07/2026

Por Prensa Izcanal.

Los centros escolares públicos comenzaron a recibir la semana pasada los insumos del Programa de Alimentación y Salud Escolar (PASE) para el segundo semestre del año. Sin embargo, docentes de diferentes zonas del país reportaron una sorpresa: entre los productos entregados ya no llegó el tradicional frijol rojo o frijol de seda que se cultiva en El Salvador, sino frijol pinto, una variedad ampliamente producida en México.

Según maestros consultados, es la primera vez que reciben este tipo de frijol para la preparación de los alimentos destinados al estudiantado.

El cambio ha generado interrogantes porque, históricamente, el PASE fue concebido no solo como un programa de alimentación escolar, sino también como una política para fortalecer la producción agropecuaria nacional mediante las compras públicas.

Un programa que impulsaba la economía local

Desde su creación, el Programa de Alimentación y Salud Escolar priorizó la compra de alimentos producidos en el país. Asimismo, el programa Vaso de Leche permitió que cooperativas lecheras y asociaciones de productores nacionales abastecieran a miles de centros escolares, convirtiendo al Estado en un mercado para pequeños productores salvadoreños.

Por ello, docentes consultados consideran que la entrega de frijol pinto abre interrogantes sobre el origen del producto y si las compras continúan favoreciendo a la producción nacional.

Hasta el momento, el Ministerio de Educación no ha informado oficialmente si el frijol distribuido es de producción nacional o importado.

De miles de pequeños proveedores a compras concentradas

El cambio ocurre en un contexto en el que también se modificó el modelo de adquisición de los paquetes escolares.

El programa de dotación de útiles, uniformes y zapatos, implementado en 2010, fue diseñado para apoyar simultáneamente a las familias y a las micro y pequeñas empresas salvadoreñas.

De acuerdo con un censo de empresas del Ministerio de Educación, cuyos datos de 2018 han sido retomados en reportajes publicados en 2026, el programa involucraba:

* 199 proveedores de calzado, de los cuales 174 eran microempresas, 24 pequeñas empresas y una mediana empresa.

* 2,338 empresas dedicadas a la confección de uniformes escolares, en su gran mayoría microempresas.

En conjunto, estas empresas generaban miles de empleos temporales y permanentes cada año gracias a las compras del Estado.

Sin embargo, a finales de 2025 e inicios de 2026 el esquema cambió. La compra de calzado fue adjudicada a la empresa brasileña Calçados Beira Rio, parte de los uniformes comenzó a importarse y los útiles escolares fueron concentrados en cinco grandes empresas, dejando fuera a buena parte de los micro y pequeños proveedores que durante años participaron en el programa.

Un cambio que va más allá del frijol

La sustitución del tradicional frijol rojo por frijol pinto en los paquetes alimentarios escolares se suma a una serie de cambios en las compras públicas del Ministerio de Educación.

Mientras anteriormente estos programas servían como un mecanismo para fortalecer la agricultura familiar, las cooperativas lecheras, las microempresas de confección y los talleres de calzado, las recientes decisiones han despertado cuestionamientos sobre el impacto que tendrán en la producción nacional y en miles de pequeños empresarios que dependían de estos contratos.

La principal interrogante ahora es si las compras públicas continúan cumpliendo uno de sus objetivos originales: alimentar a los estudiantes mientras fortalecen la economía salvadoreña, o si cada vez una mayor parte de esos recursos termina beneficiando a proveedores extranjeros.