Correos de El Salvador se aleja del pueblo mientras sus oficinas quedan vacías.

El correo que nadie usa.

Por: Prensa Izcanal.

01/06/2026.

Juana R. vive en un cantón del municipio de Nueva Granada, en el departamento de Usulután. Durante más de tres décadas ha mantenido el vínculo con sus tres hijos que emigraron a Estados Unidos en los años noventa. Por años, ese hilo invisible que une a las familias salvadoreñas con la diáspora tuvo un nombre concreto:Correos El Salvador, hoy, ese hilo se ha vuelto más frágil y más caro.

El cierre silencioso de las oficinas.

La historia de Juana es también la historia de muchas familias del oriente del país. Todo comenzó cuando la oficina de correos de Nueva Granada cerró sus puertas sin mayor explicación. “Aquí nos quedaba cerca, pero cuando acordamos la cerraron y teníamos que ir hasta El Triunfo”, recuerda. El empleado que repartía los paquetes les dijo, escuetamente, que eran “políticas”. Desde esa oficina, la familia enviaba y recibía de todo: medicamentos, ropa, cartas y remesas en efectivo, antes de que existieran las agencias de envío de dinero. Con el cierre de El Triunfo, el punto de servicio más cercano se trasladó a Jucuapa o Santiago de María, municipios que implican mayor tiempo y costo de traslado para las familias rurales. Pero la distancia no fue el único obstáculo. Con el paso del tiempo, Correos fue eliminando servicios: primero dejó de recibir medicamentos, luego encareció el envío de correspondencia. Juana y su familia tomaron la decisión que ya muchos han tomado antes: “Ya no ir”.

Los precios que excluyen.

Radio Izcanal verificó la situación directamente en la oficina de Correos de Jucuapa. Un periodista llegó a las 8 de la mañana y permaneció dos horas en el lugar. En ese tiempo, ningún usuario llegó a solicitar algún servicio. Al consultar con la empleada, las cifras hablan por sí solas: enviar una simple postal a Estados Unidos tiene un costo de $48.31. Al preguntar por la tarifa ordinaria, la respuesta fue contundente: ese servicio ya no existe. Para el envío de medicamentos, el proceso se ha convertido en un trámite burocrático difícilmente accesible para familias humildes: se exige imagen del documento que acredite el estatus legal del receptor en Estados Unidos, receta médica y factura de compra.

Una salud en riesgo.

Detrás de cada paquete sin enviar hay una historia de salud postergada. Muchos salvadoreños en Estados Unidos no cuentan con seguro médico ni acceso regular a servicios de salud. Son sus familias en El Salvador quienes, con frecuencia, les proveen los medicamentos que necesitan. Al cerrarse esta vía, o al volverse económica y administrativamente inaccesible, esas personas quedan en una situación de vulnerabilidad sanitaria. No es un problema burocrático: es un problema de vida.

El correo que nadie usa.

La escena en Jucuapa lo resume todo: una oficina abierta, una empleada disponible y dos horas sin un solo usuario. Correos de El Salvador sigue operando, pero cada vez menos salvadoreños pueden o quieren usarlo. Juana, mientras tanto, recurre ahora a personas particulares que se dedican a llevar encomiendas, las llamadas viajeras o couriers informales, como única alternativa real para seguir conectada con sus hijos. La pregunta que queda en el aire es si un servicio postal nacional tiene sentido cuando sus precios y requisitos lo convierten en algo inalcanzable para la población que más lo necesita.