Por: Alcides Herrera
La comparación entre los gobiernos de Salvador Sánchez Cerén y Nayib Bukele deja una pregunta importante: ¿cuánto ha mejorado realmente la situación económica de las familias salvadoreñas?
Con Sánchez Cerén (2014-2019), la pobreza monetaria total pasó del 31,8 % al 22,8 % de los hogares. Una reducción de 9 puntos porcentuales en cinco años.
Con Nayib Bukele (2019-2025), la evolución ha sido diferente. La pobreza pasó del 22,8 % en 2019 al 27,2 % en 2023. Después disminuyó hasta el 22,5 % en 2025.
En casi seis años, la reducción neta fue de apenas 0,3 puntos porcentuales respecto a 2019.
Pero el dato más preocupante está en la pobreza extrema.
En 2019 afectaba al 4,3 % de los hogares; en 2025 alcanzaba aproximadamente el 7,7 %. Además, el número de personas en esta condición pasó de unas 368.000 a más de 504.000.
Es decir, aunque la pobreza total volvió a niveles similares a los de antes de la pandemia, hay más salvadoreños que no logran cubrir sus necesidades alimentarias básicas.
Las remesas han contribuido a sostener los ingresos y el consumo de muchas familias. Sin embargo, millones de salvadoreños siguen enfrentando el alto costo de la vida, mientras la pobreza golpea con mayor fuerza a los sectores vulnerables y a las comunidades rurales.
La reflexión es inevitable: un gobierno puede tener altos niveles de popularidad, pero eso no sustituye la obligación de mejorar las condiciones de vida de la población.
Los datos muestran que la reducción de la pobreza no ha sido igual en ambos períodos. Y, aunque la disminución registrada en 2025 es positiva, el aumento de la pobreza extrema plantea una deuda social que sigue pendiente.
La verdadera medida del éxito de un gobierno no debería ser solamente su popularidad, sino cuánto mejora la vida de quienes menos tienen.
Fuente: Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM), Banco Central de Reserva, y Banco Mundial. Datos de pobreza monetaria de los hogares.