Sequía obliga a pequeños ganaderos a vender su ganado a bajos precios

La falta de lluvias ha reducido la disponibilidad de pastos y ha obligado a los productores a decidir entre asumir el alto costo de alimentar a los animales o venderlos antes de que pierdan todavía más peso y valor.

28/08/2026

Todos los martes, desde las 4 de la madrugada, la ciudad de El Tránsito, San Miguel, comienza a recibir a ganaderos y comerciantes que llegan hasta el tiangue ubicado sobre la carretera El Litoral para comprar y vender ganado.

Este año, sin embargo, la actividad refleja una realidad cada vez más difícil para los pequeños productores: animales delgados, falta de pasto y agua y precios que, según los ganaderos, no compensan el esfuerzo de mantenerlos.

“Esto me parece un robo”

Un ganadero procedente de San Francisco Javier llegó esta semana con tres vacas y dos terneros. En total recibió $3,000 por los cinco animales.

“Esto me parece un robo. Una sola vaca en otros tiempos valía $1,800 y ahora en cinco animales apenas $3,000”, relató.

La decisión de vender no responde únicamente al precio. El productor asegura que ya no tiene suficiente alimento para mantener al ganado y que comprar comida se ha vuelto demasiado caro.

“No tengo pastos, no sabemos si va a llover, y es caro estar comprando comida”, explicó.

Para pequeños ganaderos que mantienen entre cinco y diez vacas, la falta de alimento representa un problema todavía mayor. Muchas de estas familias dependen de la producción de leche que venden a pequeños productores de lácteos de la zona.

Menos pasto, ganado más flaco

La situación también es evidente para los comerciantes que recorren el tiangue. Uno de ellos explicó que buena parte del ganado llega en condiciones que dificultan incluso su comercialización para destazo.

“Está barato el ganado, pero ahorita no sirve ni para destazo, si está muy flaco”, afirmó.

Ante estas condiciones, algunos comerciantes trasladan los animales hacia el occidente del país, donde aseguran conseguir mejores precios.

La falta de lluvias ha reducido la disponibilidad de pastos y ha obligado a los productores a decidir entre asumir el alto costo de alimentar a los animales o venderlos antes de que pierdan todavía más peso y valor.

Temen escasez de leche y queso

El impacto de la sequía no se queda en los potreros ni en el tiangue. En las comunidades de la zona existe preocupación por una posible reducción en la producción de leche.

Los lugareños advierten que, si los pequeños ganaderos continúan vendiendo sus animales por la falta de alimento, podría disminuir el suministro de leche para la elaboración de queso y otros productos lácteos.

El precio del queso seco ya refleja parte de esta presión. Durante este año ha llegado hasta los $6.50, su precio más alto registrado hasta ahora, según los productores y habitantes consultados.

La venta apresurada de ganado, la pérdida de condición corporal de los animales y el aumento de los costos para mantenerlos muestran cómo la falta de lluvias está trasladando la crisis desde el campo hacia los mercados y, eventualmente, hacia la mesa de las familias.

Por: Prensa Izcanal.