Entre enero y de marzo de este año, la deuda pública aumentó en $507 millones y llegó a $34,314 millones. La deuda que aumentó fue la del Gobierno Central, que equivale al 95% del total. La de las instituciones financieras y no financieras del Estado bajó un poquito.
En diciembre de 2024, cuando se firmó el acuerdo con el FMI, la deuda pública estaba en $32,136 millones, equivalentes al 92% del PIB. Desde entonces ha crecido en $2,178 millones y hoy equivale al 93% del PIB.
El acuerdo con el FMI es de 40 meses y una de sus metas es reducir la relación deuda/PIB. Sin embargo, ya pasaron 16 meses (40% del tiempo) y dicha relación empeoró.
Entre enero y marzo el Gobierno recibió $638 millones de desembolsos de préstamos. Y aunque pagó $500 millones por la deuda acumulada, su deuda total creció en $538 millones, porque de lo pagado, $400 millones correspondieron a intereses, que no reducen la deuda, y solo $100 millones se abonaron al capital. Los intereses consumieron el 75% del pago, una relación fatal.
En términos estrictamente contables, de los $638 millones de préstamos que el Gobierno recibió, solo les quedaron $138 millones para invertir (22%), pues pagó deuda por $500. Esa relación es muy mala y cada año será peor.
Por César Villalona.