La infancia en Sudán vive hoy la crisis más devastadora del planeta. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) advierte que millones de niños están atrapados entre la guerra, el hambre y las enfermedades, en un escenario que no tiene precedentes.
En la región de Darfur, especialmente al norte, la situación es crítica: más de la mitad de los niños sufre desnutrición grave. “No hay niños en el mundo que estén enfrentando lo que enfrentan los niños de Sudán en este momento”, afirmó el portavoz de UNICEF, Ricardo Pires. Los más vulnerables son los pequeños entre seis meses y cinco años, quienes padecen hambre extrema y corren contra el tiempo para sobrevivir.
La violencia ha provocado desplazamientos masivos. Tras la caída de Al Fasher, más de 127,000 personas huyeron hacia zonas ya devastadas. Ciudades enteras han quedado vacías y muchas familias evitan dormir en sus casas por miedo a ataques. La inseguridad ha obligado a suspender la ayuda humanitaria, dejando a miles de niños sin tratamientos vitales.
A la falta de alimentos se suma la propagación de enfermedades como fiebre, diarrea e infecciones respiratorias, mortales para niños desnutridos. El colapso del sistema de salud es casi total: 7 de cada 10 centros médicos no funcionan, mientras escasean las vacunas y el agua potable.
En todo Sudán, 33.7 millones de personas necesitan ayuda urgente, la mitad son niños. Se estima que este año 825,000 menores sufrirán desnutrición aguda severa. UNICEF advierte que la hambruna podría extenderse a todo el país si la guerra continúa.
La organización describe esta tragedia como la mayor catástrofe humanitaria actual: millones de niños viviendo un ciclo de violencia, hambre y enfermedad que amenaza con robarles el futuro.
Fuente: Noticias ONU, 10 de febrero de 2026.