
Una red de descuentos arbitrarios, adquisiciones infladas y movimientos sospechosos de dinero en efectivo rodean actualmente al Instituto Administrador de los Beneficios de los Veteranos y Excombatientes (INABVE), una institución que, lejos de proteger los derechos de quienes participaron en la guerra civil salvadoreña, se ha convertido en símbolo de opacidad, abuso de poder y corrupción institucionalizada.
“Contribuciones” sin base legal.
Desde 2022, el personal administrativo del INABVE ha sido objeto de descuentos sistemáticos en sus salarios, justificados bajo el concepto de “Contribuciones”. En 2023, las boletas de pago reflejaban dos cobros distintos: “Contribución” y “Contribución 2”, aplicados de forma proporcional al salario devengado por cada empleado.

Sin embargo, a partir de 2025, la segunda deducción desapareció del registro visible de las boletas, pero continuó aplicándose en secreto, según denuncian los mismos trabajadores afectados. La omisión deliberada en los recibos apunta a la creación de un fondo paralelo no auditado cuyo rastro financiero ha sido ocultado de los documentos oficiales, aunque no del bolsillo de los empleados.
La cuenta bancaria que recibía la “Contribución 2” era gestionada originalmente por el exgerente administrativo del INABVE. Tras su salida, el control pasó al entonces asistente del presidente del instituto, y hoy ascendido a gerente general.

Una compra que no cuadra: sillas de ruedas a $4,200.
El 23 de julio de 2024, el INABVE anunció la adquisición de 125 sillas de ruedas por un total de $525,000, lo que equivale a $4,200 por unidad. El anuncio, presentado como un acto de solidaridad hacia veteranos y excombatientes, generó una oleada de indignación tanto en redes sociales como entre organizaciones civiles.
Una rápida comparación en el mercado salvadoreño revela que:
Una silla manual de buena calidad cuesta entre $200 y $450; Las eléctricas más especializadas raramente superan los $3,000.
La diferencia entre el precio de mercado y el monto pagado por la institución no ha sido explicada. Además, la compra fue realizada sin licitación pública, aunque no existía ninguna emergencia sanitaria que la justificara.
La mayoría de las sillas de ruedas fueron utilizadas para eventos publicitarios. Mientras tanto, hospitales públicos siguen desabastecidos, escuelas rurales se deterioran y la deuda pública sigue creciendo.

El presidente del INABVE capturado con $60,000 en efectivo.
El 3 de julio de 2025, la Policía Nacional Civil de Honduras reportó la detención de Juan Alberto Ortiz, presidente del INABVE, en el paso fronterizo de El Amatillo. Ortiz fue capturado portando $60,000 en efectivo, sin poder justificar el origen legal del dinero.
Esta captura se convierte en un elemento clave en el rompecabezas de corrupción: una estructura donde se descuenta ilegalmente al personal, se aprueban compras infladas, y luego parte del dinero desaparece en manos de los altos funcionarios.

¿Y los veteranos?
La institución que fue creada para proteger y dignificar a excombatientes y veteranos de guerra hoy es señalada por múltiples irregularidades. El dinero que debería invertirse en mejorar sus condiciones de vida ha servido, según las denuncias, para alimentar una maquinaria interna de desvío y enriquecimiento personal.
Fuentes internas aseguran que este esquema ha estado activo desde 2022 y compromete directamente a los más altos cargos del INABVE. Los descuentos siguen sin tener respaldo legal, la compra inflada de sillas aún no ha sido auditada por la Corte de Cuentas, y los cambios administrativos han reforzado la impunidad interna.
El silencio tiene precio
Mientras los verdaderos beneficiarios —veteranos y excombatientes— siguen esperando una pensión justa, atención médica oportuna y acceso a vivienda digna, el dinero sí ha llegado… pero a otros bolsillos. La red de contribuciones ilegales, compras infladas y manejo turbio de fondos evidencia una corrupción estructural disfrazada de gestión administrativa.
“La corrupción es más cara que cualquier programa social”, se ha dicho antes.
Por: Prensa Izcanal.